La Silla Electrica es un Recuerdo
Martes, 16 Septiembre 
Estados Unidos no la usará másLo resolvió la Corte de Nebraska, único estado que la seguía utilizando. “Es un dinosaurio más apropiado para el laboratorio de Frankenstein que para una cámara de muerte”, dijeron los jueces. La pena capital sigue vigente.
En 1890, William Kemmler, un verdulero de origen alemán que vivía en Estados Unidos,
apeló la decisión de un juez que lo había condenado a morir en la silla eléctrica.
Había matado a su novia a hachazos y sabía que, según las leyes, le correspondía la
pena de muerte. Pero la electrocución -neologismo acuñado en aquellos años, a partir de
electricidad y ejecución- le parecía un método “cruel e inusual” y, por lo tanto,
anticonstitucional.
Ese mismo argumento sirvió, en 1972, para que la Corte Suprema aboliera la pena de
muerte durante cuatro años. Pero no alcanzó para convencer a los jueces de 1890,
fascinados por las maravillas del progreso tecnológico, y Kemmler fue la primera
víctima de la silla eléctrica. Pasaron casi 120 años, hasta que ahora el Tribunal
Supremo (la Corte) de Nebraska se dio cuenta de que, como decía aquel verdulero
pionero, la silla eléctrica es un método “cruel e inusual”. Lo decidió este viernes,
cuando la prohibió en el último lugar del mundo que la seguía utilizando: el estado de
Nebraska, en los Estados Unidos.
“La electrocución infringe un dolor intenso y un sufrimiento agonizante. La silla
eléctrica es un dinosaurio más apropiado para un laboratorio del barón Frankenstein que para una cámara de muerte”, señaló el tribunal.
